lunes, 21 de agosto de 2017

Review: Train to Busan


Este fin de semana nos comentó un amigo que esta película era considerada por algunas personas la mejor película de zombies,y claro, yo que soy una mega fan de estos seres, tenía que verla. Es una película de Corea del Sur que salió en 2016 y cuenta la historia de Soo-Anh y su padre, junto con otros personajes, mientras viajan a Busan desde Seúl para intentar salvarse de la muerte. En sólo un día tuvo 872.389 espectadores listos para verla: al menos merece una oportunidad.

Soo-Anh es la hija de Suk-Woo, aunque este, ocupado con su trabajo como gestor de fondos, no le hace mucho caso. Su madre vive en Busan, así que la niña le pide a su padre ir a verla el día de su cumpleaños. Suk-Woo intenta evadir esa propuesta de su hija, pero tiene que aceptar al final. Justo cuando va a comenzar el viaje en el tren de alta velocidad, una chica infectada sube. Es cuestión de tiempo que esta nueva pasajera termine de transformarse para que comience un infierno en el train to Busan. Junto a ellos también viaja un grupo de béisbol, un matrimonio a punto de tener un bebé, unas hermanas ya ancianas y un vagabundo que parece estar un poco pirado. Cada (grupo de) personaje es totalmente diferente y aporta algo especial a la historia. 


Soo-Anh, dándose cuenta de que algo pasa
A medida que ve pasando el tiempo, la situación se vuelve más complicada. Vagón a vagón se va infectando y van quedando menos personas no-infectadas. A la vez, se van descubriendo conocimientos sobre estos zombies: como que no ven en la oscuridad, son muy sensibles al ruido y si les tapas el cristal con una chaqueta ya no te ven. Los zombies me han parecido que están bien hechos, al menos comparado con algunas otras películas del mismo subgénero que daban pena. A veces hacen movimientos un poco exagerados y parecen que sean contorsionistas, pero no me parecieron malos. En la primera escena se observa un ciervo al que atropellan y se convierte en un no-muerto y me quedé asombrada porque me gustó como se levantaba. 

Imagino que será así, pero he visto que los personajes parecen estar como adormilados, no reaccionan (o al menos como en una película occidental). Muchas veces me han entrado ganas de tirarles algo y decirles "espabila, amigo". Otra cosa que no me gustó fue que en ocasiones parece que pasan cosas con demasiada casualidad, me explico: están atravesando un vagón repleto de zombies y no hacen ruido hasta que por obra de Voldemort aparece una lata que pisa alguno y ya se lía el taco paco. Aún así, creo que la película sigue la trama con sentido, y en general me ha gustado.

Suk-Woo y Sung Kyung atemorizados
Conclusión: Para ser de zombies, es una película coreana que merece la pena, sobre todo por lo que estamos acostumbrados en este subgénero. Personajes diferentes que se terminan complementando y unos no-muertos que dan bastante repelús. Destacar el final, que me pareció bastante bueno también.

lunes, 14 de agosto de 2017

Una habitación propia


Una habitación propia | Virginia Woolf | Ensayo

Una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas; y esto, como ves, deja sin resolver el gran problema de la verdadera naturaleza de la mujer y la verdadera naturaleza de la novela
Este es el segundo libro que leemos en el Club de Lectura "Una habitación violeta", y cómo véis, es el libro que le da nombre al club. Por algo será.

En él nos encontramos con una serie de reflexiones por parte de Virginia Woolf dónde explica el papel de la mujer en la literatura desde el comienzo de esta, y además, no solo se queda ahí sino que también reflexiona sobre el papel de la mujer en la sociedad y en la vida. Pero no vamos a adentrarnos en este ensayo sin antes conocer un poco más a la autora.

Virginia Woolf nació en 1882, fue novelista, ensayista, escritora de cartas, editora, y murió en 1941 cuando se echó piedras en los bolsillos y se tiró al río. Tuvo muchas desgracias en su vida: primero se murió su madre cuando ella solo tenía 13 años, luego murió su media hermana Stella, y por último falleció su padre de cáncer. Esto sin contar la vida que tuvo por ser mujer, ya que su padre no quería que estudiase. También se dice que su hermanastro abusó de ella, y para colmo sufría una enfermedad que en su época no se conocía y ahora es llamada "trastorno de bipolaridad".

Virginia explica en Una habitación propia que desde el principio de la literatura, la mujer no tenía oportunidad de escribir. Primero porque tenía obligaciones que cumplir: cuidar a los hijos y tener la casa impecable; y segundo porque no tenían medios para hacerlo. El hombre siempre ha sido superior a la mujer, y ella nos lo explica como que las mujeres somos un espejo del hombre donde el hombre se ve el doble de grande, y es por eso que somos indispensables para ellos. Qué bien es ir a trabajar sabiendo que al volver a casa vas a sentirte superior a tu esposa. 
"Porque aquí nos acercamos de nuevo a este interesante y oscuro complejo masculino que ha tenido tanta influencia sobre el movimiento feminista; este deseo profundamente arraigado en el hombre no tanto de que ella sea inferior, sino más bien de ser él superior"
Utiliza metáforas para meternos mejor en el papel de la mujer. La que más me gustó fue: imaginémos que Shakespeare tuviera una hermana con el mismo talento y cerebro que él. Bien, pues no pasaría nada porque ni siquiera tendría la oportunidad de escribir. Y si por alguna razón pudiese, tendría que comerse criticas de todo dios hasta la saciedad. Ahora no pasa esto tan exagerado, pero sí que las mujeres tienen menos visibilidad en el mundo de la literatura. Y sólo basta con mirar en una librería para verlo. Lo más triste de todo es ver que algunas de las cosas de las que Virginia habla en su libro, todavía se ven. Eso de que la mujer debe ser una "ama de casa" sigue teniendo un papel importante en nuestra sociedad, aunque ya se está viendo menos -o eso quiero creer-, y ese pensamiento generalizado de que hasta que una mujer no ha tenido hijos no ha cumplido "su papel en la vida". Sí, que venimos a este mundo sólo a tener hijos y sino los tienes no eres mujer, y las demás cosas que hagas no tienen ni la mitad de importancia.


En resumen, Virginia Woolf nos cuenta una serie de reflexiones suyas de cómo es vista la mujer en la sociedad con toques de ficción para que nos pongamos exactamente en el papel. Algunas de ellas son canela fina, así que os recomiendo este ensayo si queréis leer algo para empezar en el feminismo, o si ya os habéis iniciado y no lo habéis leído, seguir con ello. También lo recomendaría a cualquier persona para que se lleve el chocazo contra la realidad que me llevé yo. 
Porque aquella visita a Oxbridge, y al almuerzo, y la cena habían levantado un torbellino de preguntas. ¿Por qué los hombres bebían vino y las mujeres agua? ¿Por qué era un sexo tan próspero y el otro tan pobre? ¿Qué efecto tiene la pobreza sobre la novela? ¿Que condiciones son necesarias a la creación de obras de arte?

miércoles, 9 de agosto de 2017

Prefiero leer a salir y no soy un extraterrestre

Si contáramos las veces que nos llaman raros por preferir gastarnos nuestros ahorros en libros y no en salir, ropa o maquillaje, superaría con creces las visitas en Youtube de Despacito. Y cuántas veces nos lo hemos creído. Cuántas. Con las cosas de la edad, uno aprende que simplemente es algo que nos gusta y no hay que sentirse mal por ello, pero hasta llegar a esa idea hay un largo camino de gente reprochando lo aburrido que eres o lo amargado que estás. Pues sí, prefiero gastarme un millón de euros en terminar de coleccionar una saga de libros que tengo pendiente, a "ponerme más guapa". Y no hay nada malo en ello. Ah, también prefiero comprarme un Funko de Jon Snow, o, como excepción, una camiseta, sí, pero de Harry Potter mejor. Con esto no estoy criticando a las personas que prefieren comprar sus cositas de maquillaje, una falda bonita o un bolso que le haga falta, lo que intento explicar es que es igual de válido que preferir gastarlo en libros. ¿Qué pasa, no puedo ser como yo soy?





Hace unos días una amiga mía puso esta foto en facebook y creo que no hay mejor imagen para explicar lo que se siente. Ya sabemos que la literatura no está del todo bien vista, bueno, no es que no esté bien vista, sino que siempre queda por debajo del resto. Siempre es preferible salir con amigos, ir a tomar algo que quedarse en casa leyendo. Incluso dentro de las cosas que se hacen en casa, la lectura queda por debajo, ya que, normalmente, lo primero por lo que se opta es por jugar o ver una serie, claro, es mucho más rápido y visual. Se nos olvida que muchas de esas series y esos juegos, han salido de libros. Repito que no critico ninguna de estas cosas, lo que me toca enormemente la moral es que se considere inferior a una persona que prefiere leer a salir. Me siento un poco estúpida contando esto, pero es que algo tan sencillo como que cada uno haga lo que le gusta, es tan criticado por esta sociedad.

Relacionado con esto viene el tema de la "introversión". Desde pequeños nos bombardean con ideas de que es mejor ser extrovertido, hablar y relacionarse, salir siempre que se pueda, trabajar en equipo, hablar en público. ¿Me explica alguien por qué es mejor? Ser introvertido está mal visto, y lo único que se consigue con ello es que la gente introvertida se haga pasar por gente extrovertida simplemente porque cree que es inferior, o para complacer a su alrededor. ¿Me dejáis ser como yo quiera? Gracias. Si no me gusta hablar en público, ¿por qué me dicen todo el día que hay que exponer trabajos? No es porque me de pereza o sea floja, simplemente no me siento cómoda hablando delante de personas que ni conozco. Definitivamente, el mundo no está hecho para introvertidos.

 Lo que quiero decir con todo esto es que seáis como seáis, todo es válido y no hay que sentirse mal por ello. No eres mejor por preferir salir, pero tampoco por quedarte en casa. Si al fin y al cabo da igual, todo es respetable, lo que no es respetable es que se trate a la gente como inferior por ser introvertido o por llevarse el día leyendo.

domingo, 6 de agosto de 2017

Reseña: Miradas Perdidas


Miradas Perdidas | Marta Sebastián | Concurso Amazon Indie 2017 

«Las mujeres no deben ser iluminadas ni educadas de forma alguna. De hecho, deberían ser segregadas, ya que son causa de insidiosas e involuntarias erecciones en los santos varones».
Cuando Aldara, una escritora de éxito encerrada en sí misma, empieza a recibir notas de ese día estilo, la policía no le da ninguna importancia. Sin embargo, ella sospecha que hay algo más.
La casualidad le lleva a Raúl, un detective harto de su trabajo y desengañado de la vida.
El destino lleva años jugando con ellos ¿Serán capaces de enfrentarse juntos a todas las heridas pasadas? Y, sobre todo, ¿conseguirán descubrir quién es el acosador de Aldara antes de que sea demasiado tarde?
Una carrera contrarreloj cuyo ritmo lo marca un espectador entre las sombras.
Esta novela es toda una apuesta por parte de la autora. Después de Sueño de Cristal, una novela romántica y rompedora, Marta nos sorprende esta vez con una mezcla entre thriller y romántica. Por un lado tenemos un caso de acoso a Aldara por parte de alguien que parece leer sus libros; y por otro lado, una relación entre Aldara y el detective que ha contratado, Raúl. Ambas tramas se entrelazan gracias a los personajes, dando lugar a una historia que comienza con fuerza y atrapa hasta el final. Quizás por haber disfrutado tanto con Sueño de Cristal me esperaba mucho de este nuevo libro de la autora y no ha llegado del todo a mis expectativas.

Lo primero es saber quién es Aldara. Es una mujer fuerte, luchadora, guerrera, con un pasado que la ha marcado. Es una joven escritora que, como se puede leer en la sinopsis, está siendo acosada por alguien que parece que lee sus libros enviándole mensajes horribles despreciándola como mujer y como escritora. La empatía del lector con Aldara es bastante importante en la novela, puesto que se entiende perfectamente la agonía por la que está pasando y encima saber que la policía no le da la importancia que realmente tiene. Como decía, el pasado de la protagonista la persigue y persigue al lector durante toda la historia, sobre todo porque Aldara está continuamente influenciada por los sucesos anteriores en su vida (como es normal). Algo que me ha gustado mucho de este personaje es que es una mujer que por encima de todo, se quiere. Olé.


Por otro lado tenemos a Raúl, el detective que se encarga de averiguar quién está haciéndole daño a Aldara, y que además resulta que la conoce de antes. ¿De qué? Toca descubrirlo. Raúl es la principal razón de que el libro no haya terminado de congeniar conmigo, la causa es que no me lo creo. En mi opinión es un cobarde y un mujeriego que ninguna mujer consciente de ello querría tener por pareja. Entre Aldara y Raúl salta la chispa, y veo que Aldara es perfectamente consciente de cómo es este chico y aún así sigue cayendo en sus redes más de una vez. Tampoco hay mucho más que comentar de este personaje, puesto que tampoco sabemos mucha información de él: ni de dónde ha salido, ni qué ha sido de él, ni nada de nada.

Uno de los puntos de los que hay que hablar sí o sí es de la nueva temática de la autora, el thriller. En este caso sí que me ha gustado cómo lo ha llevado Marta. Cómo dije antes, se va entendiendo qué va sintiendo Aldara, que, al fin y al cabo es la víctima de todo este acoso. La búsqueda de un culpable está llevada con ingenio, también se nota el increíble trabajo de documentación que hay detrás de él. El hecho de que al principio a Aldara no le eche cuenta la policía me parece toda una crítica a la situación actual, porque muchas veces es lo que pasa -demasiadas veces, diría yo-. Otro olé por Marta aquí.

La trama se divide en dos partes y ya hemos hablado de una. La otra parte es la relación amorosa entre los protagonistas: Aldara y Raúl.  Entre ellos no hay una relación empalagosa, sino más bien una relación parecida a una rea, y sin embargo, hay un pasado y un presente en esta pareja (que vamos conociendo durante toda la trama), y ambos me fallan. No voy a dar las explicaciones concretas de por qué no me cuadra porque haría spoilers, pero decir que que básicamente no me lo creo porque Raúl dice una cosa pero hace otra, y Aldara cae una y otra vez en el mismo error y no creo que sea porque "el amor es así".

Destacar el final, que me ha parecido justo y necesario, como dije en Goodreads. No se resuelve del todo todo, pero sí que hay un final y es lo que pedía la historia. Thank the gods. Se nota el trabajazo de Marta en esta novela y se nota que ha puesto uña, carne, hueso y todo lo necesario. 
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